A lo largo del tiempo las asociaciones jacobeas, la
Iglesia, Administraciones Públicas y particulares, etc., han creado una
red de albergues para los peregrinos, cuyo objetivo es dar cobijo al
peregrino.
En el Camino existen albergues en casi todas las
poblaciones, incluso en las más pequeñas. La mayoría son gratuitos,
aunque algunos, por ser privados, cobran una pequeña cantidad para el
mantenimiento.
En cualquier caso, la mayor parte de los refugios no tienen
ningún tipo de subvención oficial para su mantenimiento y algunos son
gratuitos, así que es conveniente que los peregrinos colaboren con
donativos en el mantenimiento y limpieza de los mismos. En ellos habrá
diferentes tipos de servicios, pero la mayoría cuentan con duchas con
agua caliente y lavadoras para la ropa. Algunos incluso disponen de
secadoras y de cocina.