En los primeros años del siglo IX el obispo de Iria,
Teodomiro, descubre el sepulcro del apostol Santiago. Los reyes Alfonso II
y Alfonso III levantan iglesias y fundan los monasterios de Antealtares y
Pinario. El culto a Santiago hace recelar a Almanzor que en el 997 arrasa
e incendia Compostela llevándose a Córdoba las campanas.
Más tarde la peregrinación llega a su auge y Alfonso
VI inicia la catedral románica en el 1075. Pocos años después el conde
don Ramón de Borgoña y Diego Gelmírez impulsan su construcción y la de
otras iglesias, la ciudad crece y sus habitantes llegan a levantarse
contra la reina doña Urraca y Gelmírez en 1117.
En 1211 el Maestro Mateo y su taller terminan la
catedral. Se camina, no siempre de manera pacífica, hacia el final de la
Edad Media. El Renacentismo entra de la mano de los Reyes Católicos y de
la construcción del Hospital Real, hoy convertido en magnífico hotel.
Por su parte, los arzobispos de la familia Fonseca dejan indeleble huella
al fundar la Universidad, sufragar el espléndido claustro de la catedral
y levantar el Colegio de Fonseca.
El barroco renueva la ciudad histórica hasta adquirir
casi el aspecto actual, lo mismo ocurre con la catedral, iglesias y
monasterios.
Hoy, Santiago es una ciudad moderna, con más de
105.000 habitantes, en donde la ciudad vieja o zona monumental, se fusiona
con el ensanche o zona nueva. Es sede del Gobierno Gallego y pilar
universitario de la región, con sus más de 35.000 estudiantes.
Gran recepcionista de congresos y convenciones,
Santiago cuenta con el Auditorio de Galicia y el moderno Palacio de
Congresos y Exposiciones, un recinto funcional y versátil con capacidad
para 2.100 personas.
Un moderno parque empresarial, el Polígono del Tambre,
a 10 minutos del centro, acoge a sus principales industrias y
empresas.