Es importante cuidar los pies desde el
primer día de entrenamiento, ya que son ellos los que nos van que llevar
a Santiago. Y si los cuidamos con atención nos llevarán sin ningún
problema.
Lógicamente, un punto importantísimo
es la higiene de los pies. Cada día, al terminar la etapa, caso de no
poder ducharnos, deberemos lavar los pies cuidadosamente. Y si no tuviéramos
agua, deberemos al menos darnos una crema calmante y refrescante al
acostarnos para aliviar la fatiga.
En cuanto al lavado de los pies, es
importante recordar que no es conveniente ducharse antes de empezar a
andar, especialmente con agua caliente y durante mucho tiempo, pues la
piel de los pies se queda arrugada y es más propensa a las ampollas. Por
el contrario, puede ser hasta conveniente refrescar los pies en una fuente
o riachuelo por corto espacio de tiempo, teniendo la precaución de
secarlos muy bien antes de empezar a andar de nuevo. La mejor forma es que
se sequen al aire.
Para evitar las molestas ampollas, todos
los días antes de comenzar a andar, aplicaremos un poco de vaselina en
los pies, especialmente en y entre los dedos, planta y talón. A
continuación, deberemos ponernos, si llevamos zapatillas, unos calcetines
de algodón limpios y sin costuras. Y si llevamos botas, además de los de
algodón, otro par de lana, también limpios.
Si a pesar de todo aparecen las dichosas
ampollas, un método muy efectivo es quemar una aguja de coser para
esterilizarla y atravesar la ampolla con la aguja en la que previamente
habremos enhebrado un hilo, dejando el hilo dentro de la ampolla para que
drene, y cortándolo por los extremos a un par de centímetros de la
ampolla.